Siempre me ha parecido que San Valentín es un día maravilloso para los enamorados que lo celebran, pero que, sin quererlo, se convierte en una absoluta tortura para aquellos que:
- a. No tienen pareja o su pareja vive muuuuuuuuy lejos
- b. Acaban de romper con su pareja o les ha dejado o les ha engañado o cualquier otra de las miles de opciones que se dan en una pareja
- c. Tienen una pareja un poco cazurra que se olvida de que es San Valentín y no les compra nada
- d. Odian San Valentín por cualquiera de las anteriores razones o una de las muchas otras posibles
Sí.
Me refiero a ese momento de llegar al trabajo, o al instituto, o al cole... ¡¡o a facebook!! y enterarse, sin escapatoria posible, de que toooooodo el mundo está muy feliz porque ha recibido unos súper regalos (y sobre todo esperar con horror la pregunta: ¿Y a tí qué te han regalado?).
Aquí una servidora se pasó toooooodos los años del colegio esperando a que alguien le regalara algo (aunque fuera una piruleta de esas de forma de corazón) por San Valentín. Y oiga, que no hubo manera!!! (Trauma infantil. Argh)

Pues bien, para todas las personas que se encuentran en ese grupo de "San Valentín no es mi día" van dedicadas estas trufas. Porque están buenísimas, son faciísimas de hacer y, encima, cuando las hagáis, no las váis a querer compartir con nadie. Son las auto-trufas. Yo me las guiso y yo me las como (bueno... yo me las preparo y yo me las como...)
Dicho esto, es cierto también que pueden ser utilizadas como regalo de San Valentín PERFECTO para la cena de esta noche...
Así que si se os había olvidado comprarle algo a vuestr@ amad@ salid corriendo ¡¡ya!! a la tienda de enfrente y comprad nata de montar y chocolate (Y whisky... ¿por qué no?). Aún estáis a tiempo de quedar bien! Presentadlas en una cajita de forma de corazón y... ¡¡triunfe absoluto!!
En todo caso, no las he decorado con corazones ni nada similar porque estas trufas no son exclusivas de San Valentín.
Estas trufas son la opción perfecta para esos días en los que necesitamos chocolate porque sí. O porque nos han ofendido. O porque estamos hartos del trabajo. O porque nos apetece hacernos un regalo chocolatedo a nosotr@s mism@s...
Estas trufas son la opción perfecta para esos días en los que necesitamos chocolate porque sí. O porque nos han ofendido. O porque estamos hartos del trabajo. O porque nos apetece hacernos un regalo chocolatedo a nosotr@s mism@s...
La receta está adaptada de un libro que me vuelve loca. Me lo compré cuando vivía en Alemania y es uno de mis tesoros más preciados: Life is Sweet: A Collection of Splendid Old-Fashioned Confectionery
La receta es sencillísima:
TRUFAS AL WHISKY / RON
(Para unas 30 unidades en total)
- 200gr de nata para montar
- 200gr de chocolate negro
- 25g de mantequilla
- 1 cucharada de ron de coco
- 1 cucharada de whisky
Rompemos el chocolate en trocitos y lo ponemos en un bol. Reservamos.
Ponemos a calentar mantequilla y nata en un cazo, a fuego lento, hasta que comience a hervir. Cuidado que no se queme.
Cuando empiece a hervir, lo retiramos del fuego y lo echamos sobre el chocolate. Removemos bien, hasta que la mezcla sea homogénea.
Dividimos la mezcla en dos bols. A uno, le añadimos el ron de coco, al resto, el whisky. Mezclamos muy bien.
Dejamos templar y luego metemos los boles al frigorífico toda la noche (o, al menos, 4 o 5 horas, hasta que se haya solidificado).
Cuando esté sólido, sacamos cucharadas de masa y les damos forma de bolitas con las manos (yo uso guantes siempre, porque se ponen pegajosas y además quedan más redonditas). Luego las rebozamos con coco rallado (las de ron) y cacao en polvo sin azúcar (las de whisky).
Enfriamos de nuevo si vemos que se han ablandado mucho.
A COMEEEEER!!!
Espero que os gusten mucho y que no dejéis ni las migas, ya sea sol@s o en compañía.
Gracias por leerme!!!
Os veo esta tarde en Valencia (estoy llegando ahora mismito en el AVE) a las 18.00 en el Corte Inglés Nuevo Centro. Y si no, el Martes en Sevilla!!!
Mil besos!!!!!!!!!
Alma











































